Llegué corozal en un dia como este. Había música que sonaba constantemente, la fuente estába encendida y los pajaritos jugueteaban con el agua mientras muchas personas estaban charlando sentados sobre las sillas del parque en krioll, inglés, español y aveces todos a la vez.
Fácilmente trabé amistad con varias personas, con algunos hablaba inglés y con otros en español. Todos muy amigables y un ambiente totalmente diferente al ambiente del cual venía de vivir en playa del carmen en Mexico. Aqui no habían restarantes de cadena, ni un Macdonals, burger king o Kentuky Fried Chicken, corozal parecía un pueblo perdido en el tiempo y en el espacio, como si fuese una realidad paralella.
Luego empecé a caminar por las calles del pueblo siguiendo mi propia intuición, sin preguntar a nadie cual sería una zona conveniente para visitar, simplemente me dejé llevar por mis sentidos y al ver este tipo de construcciones me sentí más seguro porque en ellas podía ver que en una zona costera como esta probablemente no habían azotado huracanes tan fuertes porque de lo contrario estas casitas ya no estarían.
Seguí caminando y mi mochila a la espalda por todas estas calles y me por el camino me encontraba con jovenes que me saludaban en kriol o en todo caso decían cosas que no podia entender, algunos muchachos llevaban armas de cacería que parecían reales y perseguían pajaros en medio del pueblo.
Luego pasé por una calle principal a unas dos manzanas del mar y desde ahi se podía apreciar el mar de un color verde intenso bajo un sol resplandeciente. Entonces supe que estába en el lugar preciso y el momento preciso del año.
Fácilmente trabé amistad con varias personas, con algunos hablaba inglés y con otros en español. Todos muy amigables y un ambiente totalmente diferente al ambiente del cual venía de vivir en playa del carmen en Mexico. Aqui no habían restarantes de cadena, ni un Macdonals, burger king o Kentuky Fried Chicken, corozal parecía un pueblo perdido en el tiempo y en el espacio, como si fuese una realidad paralella.

Seguí caminando y mi mochila a la espalda por todas estas calles y me por el camino me encontraba con jovenes que me saludaban en kriol o en todo caso decían cosas que no podia entender, algunos muchachos llevaban armas de cacería que parecían reales y perseguían pajaros en medio del pueblo.
Luego pasé por una calle principal a unas dos manzanas del mar y desde ahi se podía apreciar el mar de un color verde intenso bajo un sol resplandeciente. Entonces supe que estába en el lugar preciso y el momento preciso del año.